Edmund Hillary

Sir Edmund Hillary, el apicultor que conquistó el Everest y se convirtió en uno de los mayores aventureros del siglo XX ha fallecido, según informó anoche la primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark. Tenía 88 años. El larguirucho y desgarbado neozelandés dedicó la mayor parte de su vida a ayudar a la población de las montañas de Nepal y siempre quiso seguir siendo un humilde apicultor llamado simplemente Ed. «Sir Ed se describía a sí mismo como un neozelandés medio, sin grandes habilidades. En realidad era un coloso. Era un héroe, no sólo por haber «noqueado» al Everest, sino por haber vivido la vida con determinación, humildad y generosidad», dijo Clark en un comunicado. «El legendario montañero, aventurero y filántropo es el neozelandés más importante y conocido de la Historia», añadió. La vida de Hillary estuvo marcada por grandes conquistas, aventuras, descubrimientos y por su gran humildad. Tan humilde que sólo admitió haber sido el primer hombre en alcanzar la cumbre del Everest varios años después de la muerte de su compañero de expedición, el sherpa Tenzing Norgay. Hillary estaba orgulloso de sus hazañas. Al volver al campo base tras lograr escalar por primera vez la cumbre más alta del mundo, declaró: «Hemos noqueado a ese bastardo». El logro de Hillary, que formaba parte de una expedición británica se produjo tan sólo cuatro días después de la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra, que le nombró Sir en uno de sus primeros actos como monarca.
Pero estaba aún más orgulloso de sus campañas en las que durante décadas se dedicó a la instalación y construcción de colegios y hospitales en Nepal, el país de Norgay, con el que se retrató abrazado en la cima de la Tierra. Sobre sus últimos pasos antes de alcanzar la cumbre Hillary escribió: «Unos pocos agotadores pasos más y no habrá nada por encima de nosotros salvo el cielo. No había falsas cornisas, ni un pináculo. estámabos de pie juntos en la cima. Había sitio suficiente para unas seis personas. Habíamos conquistado el Everest».
«Admiración, miedo, orgullo, exaltación, humildad, esas deberían ser las emociones que se confunden en la mente del hombre que está en la cumbre más alta de la Tierra, donde tantos antes habían fracasado. Pero mis sensaciones dominantes eran el alivio y la sorpresa. Alivio porque el tormento había terminado y lo inalcanzable había sido alcanzado. Y sorpresa porque me estaba ocurriendo a mí, el viejo Ed Hillary, el apicultor».
En 1999, en su libro «Vistas desde la cumbre», Hillary rompió por fin su largo silencio sobre quién fue el primero en alcanzar la cumbre, él o Norgay. En el libro explica que Norgay y él iban juntos y mientras Norgay anudaba una cuerda, él continuó avanzando unos pasos hasta que se encontró en un lugar nevado, plano y expuesto al viento, en el que no había más que espacio alrededor. Norgay se reunió rapidamente con él y ambos miraron a su alrededor maravillados.
Nuevas aventuras
Pero la vida como aventurero de Edmund Hillary no terminó con la conquista del Everest. En 1958 dirigió una expedición que, casi medio siglo después de la legendaria carrera entre Amundsen y Scott, alcanzó el Polo Sur.
Luego llevó a cabo una expedición en el Himalaya en busca del hombre de las nieves o Yeti. En 1977 exploró el río Ganges en la India desde su origen hasta la desembocadura. En 1985 voló al Polo Norte con el primer hombre en pisar la Luna, Neil Armstrong. Entre 1985 y 1989 fue embajador en la India.
La vida de Hillary también estuvo jalonada de desgracias. El destino le tenía reservados varios golpes: el avión en que viajaban su primera esposa con su única hija se estrelló en Katmandú en 1975. Ambas murieron en el accidente. Su segunda mujer, June Mulgrew, era la viuda de un amigo que en 1979 reemplazó a Hillary como guía en un vuelo turístico sobre la Antártida y cuyo avión también se estrelló. Con el paso de los años, Hillary observaba con preocupación la creciente comercialización del ascenso del Himalaya. Criticó duramente a un compatriota que en mayo de 2006 no ayudó a un inglés semicongelado poco antes de la cima para alcanzarla primero. Finalmente, el inglés murió. Hillary lo lamentó e hizo unas manifestaciones en las que explicaba que virtudes como la camaradería no se presentaban en personas egocéntricas llenas de ambición. En 2007, a los 88 años, Hillary regresó una vez más al polo sur. Allí participó en el 50 aniversario de la base Scott. Edmund Hilary explìcó perfectamente, en 1998 en una reunión con escolares su filosofía vital y les explicó que uno no tiene que ser un genio para triunfar en la vida:
«Todo sucede gracias a la motivación. Si realmente queréis algo tenéis que trabajar duro para conseguirlo».
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Acerca de Jesús Martos

Periodista de carrera por curioso. Me permite acercarme a personas de todo tipo y contarlo. Intento sacarle el jugo a todo lo que hago. Me lo paso en grande montando en moto, jugando al rugby o viendo cine (siempre en VO).
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2 respuestas a Edmund Hillary

  1. Nilson Huete dijo:

    el si fue un heroe de verdad,un hombre en todo el contexto de la palabra mis respestos.

  2. feddy dijo:

    logro la mas increible hazaña en el mundo el alpinismo, y jamas perdio su humildad, muchos deberian imitar eso.

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